La virtud de la paciencia cuando entrenas
Paciencia, que palabra tan necesaria en un mundo de prisas, ¿verdad? La sociedad en la que vivimos nos ha adiestrado a anhelar todo lo antes posible, muchas veces a cualquier precio. Es innegable que ésta situación es trasladable a cualquier ámbito. El entorno social y profesional nos seduce y nutre de ideas absurdas que nada tienen que ver con el bienestar físico y mental.
Para, respira hondo. Te sugiero que reviertas la situación, haz que la paciencia y la serenidad doblegue a nuestro enemigo público número uno: el estrés.
Que la paciencia sea tu aliada. Una persona paciente es capaz de superar, sin desilusionarse, cinco meses de plan nutricional y entrenamiento manteniendo el empuje inicial y el entusiasmo.
La persona paciente entiende que los pensamientos y las formas de actuar no cambian de un día para otro, y por ello está dispuesta a conquistar cada día, durante muchos días, pequeñas victorias personales. Renueva la motivación día a día.
Veo a demasiada gente entrenar sin esencia, sólo moviéndose por pura inercia persiguiendo un objetivo equivocado. Pelean consigo mismo para ver reflejado el peso ansiado, se han olvidado de escuchar a su cuerpo. Empieza a sembrar y no esperes recompensas hasta pasado un tiempo.
Toma el control y disfruta del proceso de ponerte en forma sin que se convierta en obsesión, no pretendas lucir el cuerpo deseado en poco tiempo. Transforma progresivamente cuerpo y razón, no tomes atajos que sólo te llevarán a la frustración y en el mejor de los casos a tener una vida atada a una báscula y a una cinta de medir.
Relájate, respira, siente lo que vas a hacer y disfruta de cada uno de los movimientos que realiza tu cuerpo porque son únicos.
